Informe de Encuentro Internacional de Mujeres de la Pesca Artesanal y Acuicultura- 27 y 28 de Noviembre de 2007
Valparaíso, Chile.-

 

El primer día se trabajó específicamente en las problemáticas de las comunidades de pesca y acuicultura de las mujeres de Chile.
La pesca de pequeña escala de Chile está frente a una crisis por falta de recursos y la presencia de la mujer es notoria ahora, porque la escasez extrema a la que se están enfrentando la mayoría de las comunidades, afectará seguramente con mas fuerza a los mas expuestos, que generalmente son las mujeres y los niños.

La mayoría de las mujeres han debido hacer mucho esfuerzo para destacarse en un mundo de hombres. Allí mi reflexión interna es que ojalá no copiemos los modelos de liderazgo existentes y podamos generar algo nuevo, que no favorezca los conflictos por poder, por ejemplo, ya que estaríamos moviéndonos de una manera que para mi no es natural. Concibo el papel de la mujer en la pesca artesanal y la acuicultura, como un papel conciliador, una herramienta de comunicación y de mayor comprensión en cuanto a la forma de relacionarse.

En el aprendizaje que estamos, todas vamos aprendiendo a prueba y error, pero en este grupo se vió que existen dos modelos que avanzan en la misma velocidad: el liderazgo basado en la confrontación buscando respuesta rápida a los conflictos y por el otro el liderazgo que acompañará procesos, con un perfil mas bajo y moderado. Cuál es el que resultará con el tiempo?, no lo sé.

Mi tarea fue mostrar la realidad de nuestra comunidad de Puerto Madryn y luego a pedido de la Subsecretaría de Pesca, hacer un resumen de los temas transversales a la realidad de las comunidades de Latinoamérica.

Destaqué principalmente el tema del acceso a capacitación y tecnología para comunicaciones, porque las mujeres estamos ansiosas siempre por aprender, y además con las conversaciones mantenidas con las mujeres chilenas especialmente, noté que muchas han aparecido en las crisis en sus comunidades, para ayudar a salir de esas dificultades, capacitándose con mucho esfuerzo, aprendiendo y enseñando a la vez, para evitar catástrofes peores, y ese gesto debería ser lo que impulse el fortalecimiento del papel de la mujer en la toma de decisiones de su comunidad o emprendimiento de cultivo.

Salieron a luz allí, por supuesto, diversidad de problemáticas sociales y económicas urgentes, pero me pareció que eso es parte de lo que el Estado debe ineludiblemente cubrir, sin necesidad de priorizarlo como demanda de este Encuentro. Prueba de ello, es que surgieron las problemáticas de violencia familiar, muchas veces producto del alcoholismo y drogadicción en lo que se refiere al sector.

Me vine con la impresión, de que más que nunca la mujer está desempeñando su rol natural de educadora, porque no sólo está ávida por saber más, sino que busca compartirlo con su núcleo familiar de una manera multiplicadora y eso a su vez enriquece a su comunidad, sobre todo en las rurales o alejadas de los grandes centros poblados.

Otro punto en común, que surgió mas bien fuera del Encuentro en sí, es la preocupación por meterse de lleno en las actividades propias de su Sindicato o Asociación, por el tema del cuidado de los hijos o la casa. Esto nos llena de culpa o de miedos, ya que si bien las mujeres de pescadores artesanales, trabajan de una u otra manera en la actividad pesquera propiamente dicha, con actividades invisibles hasta ahora, parece que el hecho de hacernos visibles con un papel similar al que tenían hasta hace poco los hombres, nos toca de otra manera y nos expone de otra manera a la autocrítica y a la crítica en general. Ví llorar con mucho dolor a una gran dirigente, que piensa que su hija mayor no le perdona el “abandono” que ha sufrido por su labor en la dirigencia, y la verdad nos tomó a todas un tiempo salir de la congoja, porque casi todas nos vimos un poco reflejadas en ella.

Creo que allí también tenemos que trabajar para sacarnos el mandato social extremo de que si salimos al exterior estamos faltando a lo interior. En eso también las mujeres necesitamos ayuda para aprender a equilibrar nuestra pasión por una causa, con el tiempo que necesitamos para nuestro hogar.

El aprendizaje que traigo para mi propia organización, es que percibo que aún cuando solemos pasar momentos de crisis en nuestra pesquería, no hemos llegado a los límites de desolación y subsistencia extrema que hoy enfrentan algunas comunidades de Latinoamérica, por eso, creo que la mujer de aquí no ha buscado en ese sentido el espacio que otras han hallado.

 

 

Marta Piñeiro
  APAPM