Buenos Aires-Argentina, 07 Diciembre 2002
 
Cocina y Cultura
En Puerto Madryn: pesca artesanal.
Beneficios, sin agotar los recursos
Cerca de 100 familias viven de este trabajo, ofreciendo a la comunidad un producto fresco y de calidad en las pescaderías
• Este típo de pesca responde a una genuina preocupación por la sustentabilidad de la actividad
• Hay distintas especialidades: buzos marisqueros, palangreros, etcétera
Rederos de costa muestran el fruto de un día de pesca: un producto fresco, que mantiene su excelente calidad - Foto Gentileza Cenpat
 
"En este país se miró siempre para el campo, pero hay que tener en cuenta que el mar también existe." José Afcorti se detiene en la playa del golfo San José, a 50 kilómetros de Puerto Madryn, y observa con detenimiento la majestuosidad del mar. Hace veintidós años que este
hombre de 41 vive de la pesca artesanal como buzo marisquero, una de las cinco actividades que se desarrollan en la zona de la Patagonia Argentina.
"Si el Estado pudiera impulsar nuestro trabajo, se podría paliar el hambre en la Argentina, porque nosotros cuidamos los recursos que hay en el agua y no los destruimos como hace la pesca industrial", dice Ascorti, que trabaja sólo quince de los treinta días del mes por las condiciones climáticas desfavorables.
Un trabajo minucioso
La pesca artesanal es una actividad reglamentada en la provincia de Chubut desde 2001, e involucra a pescadores con equipamiento semimecanizado o en forma manual, pero que carece de toda tecnología;
Cerca de 100 familias viven en Puerto Madryn de este minucioso trabajo, que además genera empleo en el procesamiento a otras 200 personas. La consigna de estos hombres y mujeres que comercializan el producto -en la última temporada, la producción fue de 1000 kilogramos diarios- es obtener el mayor beneficio del agua sin agotar los recursos, ofreciendo a la comunidad un producto fresco y de calidad en las pescaderías.
"La pesca artesanal podría combatir el hambre en la Argentina, porque nosotros deberíamos explotar esta actividad y no entregársela a manos extranjeras que agotan los recursos y no tienen un fin social. Nosotros queremos fomentar el espíritu solidario buscando el bien común
a través de mecanismos como la salubridad en los lugares de trabajo y la mayor capacitación técnica para los pescadores", sostiene Marta Piñeiro, miembro de la comisión directiva de la Asociación de Pescadores Artesanales de Puerto Madryn, fundada en 1993.
También las mujeres
El trabajo desarrollado por la asociación, rescatada por la Fundación Avina, responde a una genuina preocupación por la sustentabilidad de la actividad productiva, puesto que los recursos explotados dependen de la subsistencia de una franja social que permaneció por décadas poco valorizada y atendida, en una región que se reconoce como marítima.
"Antes, la pesca era una facultad exclusiva de los hombres, pero ahora la mujer se ganó un lugar y nosotras sostenemos en alguna medida a los maridos. Pero creo que, si el Estado fomenta esta actividad, es una salida importante ante la falta de empleo, porque nosotros podemos no tener dinero para comprarnos cosas, pero comida nunca nos falta", cuenta Marta.
Los pescadores de Puerto Madryn, divididos en sus distintas especialidades -recolectores de costa, pulperos, rederos de costa, buzos marisqueros y palangreros-, trabajan en los golfos San José, Nuevo y San Matías. Desde hace tiempo, desarrollan esta actividad con la dedicación suficiente para resguardar los recursos naturales.
La asociación tiene también su bandera, un signo visible de su compromiso como organización de sus valores y de su sentir. En el fondo, se puede distinguir un perfil de la península Valdés (que marca la pertenecía a su lugar de origen) y los golfos donde ellos pescan. También figuran la vieira (que representa a los buzos marisqueros), el pulpito (representa a los recolectores de costa) y la canoa (representaa los rederos).
Actualmente, esta bandera también está transformándose en marca para el mercado.
 

Una "huerta marina" renovable"
"En contraposición con las rastras que barren el fondo marino, los buzos marisqueros están en
contacto con el medio ambiente; no lo pueden dañar porque saben muy bien que si lo hacen, al año siguiente no pescan. Es un concepto de huerta marina que es renovable y, por lo tanto, sustentable a largo plazo", explica el profesor Daniel Rubén Biagetti, rosaríno residente en Córdoba y consultor en la Organización Social, que trabaja con microempresarios como los pesca-
dores de Madryn para generar una empresa social integrada por estos grupos.
"Trabajar desde una organización social -continúa Biagetti- significa el planteo de una utopía social, que no se pregunta quiénes serán los más aptos, sino que trabaja para que el plan sea de todos. La organización social tiene como principio rector el bien común, y busca generar tejido social y riqueza económica en todos sus actos, vinculando ambas acciones."
Es fundamental que la mercadotecnia de las empresas sociales transmita correctamente los valores que inspiran su trabajo. "Por eso la Asociación de Pescadores Artesanales de Puerto Madryn tiene su bandera y varias marcas que la identifican. Las grandes empresas pesqueras no pueden competir por que compran captura principalmente congelada o la congelan. Con la marca al cliente se le advierte que, por ejemplo, siempre que compre las vieiras con el símbolo de la
vieira -que significa "capturado por un buzo marisquero"- va a preservar el medio ambiente y la trama social productiva que conforman estos pescadores", agrega Biagetti.
Avina: info.buenosaires@avina.net
biagetti_buro@citynet.net.ar


Pablo Tomino